En aquel tiempo: Como se juntase una gran multitud, además de los que venían a Él de todas las ciudades, dijo esta parábola: "El sembrador salió a sembrar su simiente. y al sembrar, una semilla cayó a lo largo del camino; y fue pisada y la comieron las aves del cielo. Otra cayó en la piedra y, nacida, se secó por no tener humedad. Otra cayó en medio de abrojos, y los abrojos, que nacieron juntamente con ella, la sofocaron y otra cayó en buena tierra, y brotando dio fruto centuplicado". Diciendo esto, clamó: "¡Quien tenga oídos para oír, oiga!" Sus discípulos le preguntaron lo que significaba esta parábola. Les dijo: "A vosotros ha sido dado conocer los misterios del reino de Dios, en cuanto a los demás se les habla en parábolas, para que «mirando, no vean; y oyendo, no entiendan,. La parábola es ésta: «La simiente es la palabra de Dios. Los de junto al camino, son los que han oído; mas luego viene el diablo, y saca afuera de! corazón la palabra para que no crean y se salven. Los de sobre la piedra. son aquellos que al oír la palabra la reciben con gozo, pero carecen de raíz; creen por un tiempo, y a la hora de la prueba, apostatan. Lo caído entre los abrojos, son losque oyen, mas siguiendo su camino son sofocados por los afanes de la riqueza y los placeres de la vida y no llegan a madurar; y lo caído en la buena tierra, son aquellos que oyen con el corazón recto y bien dispuesto y guardan consigo la palabra y dan fruto en la perseverancia».
domingo 7 de febrero de 2010
Domingo de Sexagésima
En aquel tiempo: Como se juntase una gran multitud, además de los que venían a Él de todas las ciudades, dijo esta parábola: "El sembrador salió a sembrar su simiente. y al sembrar, una semilla cayó a lo largo del camino; y fue pisada y la comieron las aves del cielo. Otra cayó en la piedra y, nacida, se secó por no tener humedad. Otra cayó en medio de abrojos, y los abrojos, que nacieron juntamente con ella, la sofocaron y otra cayó en buena tierra, y brotando dio fruto centuplicado". Diciendo esto, clamó: "¡Quien tenga oídos para oír, oiga!" Sus discípulos le preguntaron lo que significaba esta parábola. Les dijo: "A vosotros ha sido dado conocer los misterios del reino de Dios, en cuanto a los demás se les habla en parábolas, para que «mirando, no vean; y oyendo, no entiendan,. La parábola es ésta: «La simiente es la palabra de Dios. Los de junto al camino, son los que han oído; mas luego viene el diablo, y saca afuera de! corazón la palabra para que no crean y se salven. Los de sobre la piedra. son aquellos que al oír la palabra la reciben con gozo, pero carecen de raíz; creen por un tiempo, y a la hora de la prueba, apostatan. Lo caído entre los abrojos, son losque oyen, mas siguiendo su camino son sofocados por los afanes de la riqueza y los placeres de la vida y no llegan a madurar; y lo caído en la buena tierra, son aquellos que oyen con el corazón recto y bien dispuesto y guardan consigo la palabra y dan fruto en la perseverancia».
domingo 31 de enero de 2010
Domingo de Septuagésima
En aquel tiempo: Dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: Es semejante el reino de los cielos a un hombre, padre de familia, que salió muy de mañana a ajustar obreros para su viña. Y, habiendo convenido con los obreros en darles un denario por día, los envió a ella. Y, saliendo cerca de la hora de tercia, vio otros en la plaza que estaban ociosos. Y les dijo: Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que fuere justo. Y ellos se fueron. Volvió a salir cerca de la hora de sexta y de nona, e hizo lo mismo. Salió, por fin, cerca de la hora undécima, y vio otros que se estaban allí, y les dijo; ¿por qué estáis aquí todo el día ociosos? Y ellos le respondieron: Porque ninguno nos ha contratado. Díceles: Id también vosotros a mi viña. Al venir la noche, dijo el dueño de la viña a su mayordomo; Llama a los obreros, y págales su jornal, comenzando por los últimos hasta los primeros. Cuando vinieron los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada cual su denario. Al llegar los primeros, creyeron que les darían más; pero no recibieron sino un denario cada uno. Y al recibirlo murmuraban contra el padre de familia, diciendo: Estos últimos sólo han trabajado una hora, y los has igualado a nosotros, que hemos llevado el peso del día y del calor. Mas él dijo: Amigo, no te hago ningún agravio; ¿no conviniese conmigo en un denario? Toma lo que es tuyo y vete; pues quiero yo dar a éste, bien que sea el último, tanto como a ti. ¿no me es lícito hacer de lo mío lo que quiera? ¿O has de ver con malos ojos, porque yo soy bueno? Así que los últimos serán los primeros, y los primeros, últimos; porque muchos son los llamados y poco los escogidos.
domingo 24 de enero de 2010
Tercer domingo después de Epifanía
Iesus de monte, secútæ
sunt eum turbæ multæ: et ecce leprósus
véniens, adorábat eum, dicens: Dómine,
si vis, potes me mundáre. Et
exténdens Iesus manum, tétigit eum,
dicens: Volo. Mundáre. Et conféstim
mundáta est lepra eius. Et ait illi Iesus:
Vide, némini díxeris: sed vade, osténde
te sacerdóti, et offer munus, quod
præcépit Móyses, in testimónium illis.
Cum autem introísset Caphárnaum,
accéssit ad eum centúrio, rogans eum,
et dicens: Dómine, puer meus iacet in
domo paralyticus, et male torquétur.
Et ait illi Iesus: Ego véniam, et curábo
eum. Et respóndens centúrio, ait:
Dómine, non sum dignus, ut intres sub
te'um meum: sed tantum dic verbo,
et sanábitur puer meus. Nam et ego
homo sum sub potestáte constitútus,
habens sub me milites, et dico huic:
Vade, et vadit: et álii: Veni, et venit; et
servo meo: Fac hoc, et facit. Audiens
autem Iesus, mirátus est, et sequéntibus
se dixit: Amen dico vobis, non invéni
tantam fldem in Israël. Dico autem
vobis, quod multi ab Oriénte et
Occidénte vénient, et recúmbent cum
Abraham, et Isaac, et Iacob in regno
cælórum: fílii autem regni eiiciéntur in
ténebras exterióres: ibi erit fletus, et
stridor déntium. Et dixit Iesus centurióni:
Vade, et sicut credidisti, fiat tibi.
Et sanátus est puer in illa hora.
En aquél tiempo: Habiendo bajado
Jesús del monte, le siguió
mucho gentío; y viniendo a El un leproso,
le adoraba diciendo: Señor, si
quieres, puedes limpiarme. Y extendiendo
Jesús la mano, le tocó diciendo:
Quiero, queda limpio. Y al instante
quedó limpio de su lepra. Y le dijo
Jesús: Mira que a nadie lo cuentes; pero
ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece
la ofrenda que mandó Moisés, para
que les sirva de testimonio. Y habiendo
entrado en Cafarnaúm se llegó
a El un centurión y le rogó diciendo:
Señor, tengo un criado postrado en casa,
paralítico, y sufre mucho. A lo que
respondió Jesús: Yo iré y le curaré. Y
replicó el centurión: Señor, yo no soy
digno de que entres bajo mi techo; pero
di una sola palabra y será curado
mi siervo. Pues yo soy un hombre que,
aunque bajo la potestad de otro, como
tengo soldados a mi mando, digo
al uno:Vete, y va; y a otro: Ven, y viene:
y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. Al
oírle Jesús, quedó admirado y dijo a los
que le seguían: En verdad os digo, que
no he encontrado tanta fe en Israel. Y
también os digo: muchos vendrán de
Oriente y del Occidente, y se pondrán
a la mesa con Abrahán, Isaac y Jacob
en el reino de los cielos; pero los hijos
destinados a este reino serán arrojados
a las tinieblas del exterior, donde habrá
llanto y rechinar de dientes. Y dijo
al centurión: Vete, y te sucederá como
has creído: y sanó el criado en aquella
hora.
domingo 17 de enero de 2010
Domingo 2º después de Epifanía
sunt in Cana Galilææ : et erat
mater Iesu ibi. Vocatus est autem et Iesus,
et discipuli eius ad nuptias. Et deficiente
vino, dicit mater Iesu ad eum:
Vinum non habent. Et dicit ei Iesus:
Quid mihi et tibi est, mulier? nondum
venit hora mea. Dicit mater eius ministris:
Quodcumque dixerit vobis, facite.
Erant autem ibi lapideæ hydriæ
sex positæ secundum purificationem
Iudæorum, capientes singulæ metretas
binas vel ternas. Dicit eis Iesus:
Implete hydrias aqua. Et impleverunt
eas usque ad summum. Et dicit eis
Iesus: Haurite nunc, et fert architriclino.
Et tulerunt. Ut autem gustavit
architriclinus aquam vinum factam, et
non sciebat unde esset, ministri autem
sciebant, qui hauserant aquam:
vocat sponsum architriclinus, et dicit
ei: Omni homo primum bonum vinum
ponit: et, cum inebriati fuerint, tund
id, quod deterius est. Tu autem servasti
bonum vinum usque adhuc. Hoc fecit
initium signorum Iesus in Cana Galilææ:
et manifestavit gloriam suam,
En aquel tiempo: Celebráronse unas bodas
en Caná de Galilea, y estaba la
Madre de Jesús allí. Fue también convidado
Jesús con sus discípulos a las
bodas. Y llegando a faltar vino, la Madre
de Jesús le dice: ¡No tienen vino!
Respondióle Jesús: Mujer, ¿qué nos va
a ti y a Mí? aún no ha llegado mi hora.
Dijo su Madre a los que le servían: Haced
cuanto él os dijere. Había allí seis
cántaros de piedra destinados a las purificaciones
judaicas, cabiendo en cada
uno dos o tres metretas. Y Jesús les dijo:
Llenad de agua los cántaros. Y los
llenaron hasta el borde. Y Jesús les dijo:
Sacad ahora, y llevad al maestresala.
Y así lo hicieron. Y luego que gustó
el maestresala el agua hecha vino,
como no sabía de dónde era (aunque
los sirivientes lo sabían, porque habían
sacado el agua ) llamó al esposo y le
dijo: Todos suelen servir al principio
el buen vino, y después que los convidados
están alegres, entonces sacan
el más flojo: mas tú reservaste el buen
vino para lo último. Este fue el primer
milagro que hizo Jesús en Caná de Galilea:
y manifestó su gloria,