La Santa Misa comenzó con una iglesia rebosante de fieles. Propios y ajenos. Algunos incluso venían de fuera de Madrid. Otros regresaban tras una prolongada ausencia y eran abrazados por los demás en busca de un sitio. Entre los bancos también había nuevo “misalito”, estrenado para la ocasión, con fotos y una portada barroca. La “capilla musical” a cargo de Dª Ana María Leoz, a la voz y órgano sumaba un violín y violonchelo en esta ocasión. El repertorio musical sería el otro protagonista del día… Tempus fugit.
Comienzan los primeros compases del Canon de Pachelbel. El grupo eclesial comienza su andadura por la nave central de la iglesia. Los seminaristas, los monseñores, el protagonista… Con su maravillosa casulla dorada, su birreta, con paso lento, pausado, hacia el altar…Tempus fugit.
Mientras suena el Canon, seguido del Esurientes de Vivaldi, el diácono recita el Salmo 42 junto al sacerdote. Introibo ad altare Dei /Ad Deum qui laetificat juventutem meam.
También el primer Confiteor se hace envuelto en música, solemne para la ocasión. El Kyrie y el Gloria son ejecutados por la pieza de Perosi Misa Te Deum Laudamus. Y llega el momento de la Epístola. Únicamente en Latín, para no alargar innecesariamente la ceremonia… Tempus fugit.
Lectio libri sapientiae.
Ego Quaid vitis fructificavi suavitatem odori: et flores mei, fructus honoris et honestatis. Ego Mater pulchrae dilectionis et timoris et agnitionis et sante spei. In me gratia omnis viae et veritatis, in me omnis spes vitae et virtutis. Transite ad me, omnes qui concupiscitis me et a generationibus meis implemini. Spiritus enim meus super mel dulcis et hereditas mea super super met et favum. Memoria mea in generatione saeculorum. Qui edunt me adhuc esurient, qui bibunt me adhuc sitient. Qui audit me, non confundetur: et qui operatur in me, non peccabunt. Qui elucidant me, vitam aeternam habebunt.
Lectura del libro Eclesiástico.
Yo, como una viña de aroma fragante, mis flores y mis frutos son bellos y abundantes. Yo soy la madre del amor hermoso, del temor, del conocimiento, y de la santa esperanza. Yo tengo la gracia del camino y de la verdad, en mi está la esperanza de la vida, y de la virtud. Venid a mi los que me amáis, saciaos de mis frutos. Mi recuerdo es más dulce que la miel, mi heredad mejor que los panales. Mi recuerdo durará por los siglos. El que me come tendrá más hambre, el que me bebe tendrá más sed; el que me escucha no se avergonzará, el que trabaja conmigo no pecará. Los que me explican tendrán vida eterna.
Ego Quaid vitis fructificavi suavitatem odori: et flores mei, fructus honoris et honestatis. Ego Mater pulchrae dilectionis et timoris et agnitionis et sante spei. In me gratia omnis viae et veritatis, in me omnis spes vitae et virtutis. Transite ad me, omnes qui concupiscitis me et a generationibus meis implemini. Spiritus enim meus super mel dulcis et hereditas mea super super met et favum. Memoria mea in generatione saeculorum. Qui edunt me adhuc esurient, qui bibunt me adhuc sitient. Qui audit me, non confundetur: et qui operatur in me, non peccabunt. Qui elucidant me, vitam aeternam habebunt.
Lectura del libro Eclesiástico.
Yo, como una viña de aroma fragante, mis flores y mis frutos son bellos y abundantes. Yo soy la madre del amor hermoso, del temor, del conocimiento, y de la santa esperanza. Yo tengo la gracia del camino y de la verdad, en mi está la esperanza de la vida, y de la virtud. Venid a mi los que me amáis, saciaos de mis frutos. Mi recuerdo es más dulce que la miel, mi heredad mejor que los panales. Mi recuerdo durará por los siglos. El que me come tendrá más hambre, el que me bebe tendrá más sed; el que me escucha no se avergonzará, el que trabaja conmigo no pecará. Los que me explican tendrán vida eterna.
La emoción me recorre cuando la voz del diácono, que ha cantado la epístola cesa súbitamente. Los feligreses respondemos un “Deo Gratias” torpe y cacofónico en comparación. El Aleluya es el de Purcell, Le sigue el Evangelio. Esta vez, primero en Latín y luego leído por un seminarista español en la lengua de Cervantes…Tempus fugit.
Sequentia Sancti Evangilii secundum Lucam –luc 1,26-28
In illo tempore: missus est Angelus Gabriel a Deo in civitatem Galilaeae, cui nomem Nazareth, ad virginem desposatam viro, cui nomem erat Joseph, de domo David: et nomem virginis Maria. Et ingressus Angelus ad eam dixit: Ave Gratia Plena, Dominus Tecum: benedicta tu in mulieribus.
Continuación del Santo Evangelio según Lucas.
En aquel tiempo, a los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando a sus presencia dijo : Alégrate llena de gracia; el señor está contigo, bendita tú entre las mujeres.
In illo tempore: missus est Angelus Gabriel a Deo in civitatem Galilaeae, cui nomem Nazareth, ad virginem desposatam viro, cui nomem erat Joseph, de domo David: et nomem virginis Maria. Et ingressus Angelus ad eam dixit: Ave Gratia Plena, Dominus Tecum: benedicta tu in mulieribus.
Continuación del Santo Evangelio según Lucas.
En aquel tiempo, a los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando a sus presencia dijo : Alégrate llena de gracia; el señor está contigo, bendita tú entre las mujeres.
Y tras las hermosas notas que entona el Diácono, todos se sientan. Todos menos Monseñor Gilles Wach y su intérprete. El Superior del Instituto comienza con dos palabras en Latín: Tempus fugit, el tiempo pasa. Durante su alocución recuerda los diez años de sacerdocio del Padre Olazábal, su formación, sus padres… Le felicita por su enorme labor. También se felicita Monseñor por los años de su Instituto. Efectivamente, han pasado veinte años desde 1988, y el cambio de estatuto jurídico de acuerdo al Derecho Canónico es significativo, por la fecha, y sobre todo a una congregación que vive por y para aplicar el Motu Propio Summorum Pontificum de Benedicto XVI. El tiempo pasa… Tempus fugit.
Tras el credo, el habitual de la comunidad del Tercer Monasterio de la Visitación en sus Misas Cantadas, III Gregoriano, la iglesia entera se recoge durante el ofertorio. Las notas de Perosi y Massenet –la meditación- rompen en pocos momentos el silencio. Un silencio que el celebrante solo rompe en el prefacio. Per omnia saecula saeculorum… Sursum Corda… Con un clima de emoción reinante en toda la santa estancia, sigue el Sanctus tras el cual se entra en el Canon. De nuevo el silencio nos envuelve, pero no es un silencio tenebroso u incómodo: es lo necesario para presenciar el milagro renovado en el altar, en cada Misa… Tempus fugit.
La campanilla anuncia los momentos del canon. Y la iglesia como un solo hombre se postra ante el Señor. De nuevo dice el celebrante en voz alta “Per omnia saecula saeculorum”. El Padre Olazábal recita solo el Pater Noster, costumbre de esta y otras comunidades en la Forma Extraordinaria. Las notas de Perosi suenan de nuevo en el Agnus Dei. El sacerdote comulga y el Diácono repite el Confiteor esta vez en voz alta y audible para todos… Tempus fugit.
Llega el momento de la comunión. Poco a poco, los numerosos fieles van acudiendo al reclinatorio que separa al Altar y a su escalinata, del resto de la nave. Los fieles se arrodillan, reciben la comunión en la boca, y se retiran... Tempus fugit.
Se acerca el final de la celebración. Se entonan las notas del majestuoso Te Deum Gregoriano tras la bendición y una vez acabado éste, el Himno a la Virgen de la Almudena de Palazón, homenajeando a la Santa Patrona de Madrid… Tempus Fugit.
Nuevamente salen ordenadamente todos los monseñores y demás clérigos, aunque solo hay un protagonista, esta mañana. Los fieles que se habían tenido que quedar en la parte de atrás de la iglesia, se encuentran en el atrio de entrada, para dejar paso. Evidentemente, se arrodillan para recibir la bendición que el celebrante dispensa a los acólitos. Exigencias de la situación inusual, supongo. Pero el tiempo ha pasado. Y la celebración que nos había sobrecogido desde los primeros pasos del primer clérigo que cruzó esa misma puerta se desvanece ya. El tiempo pasa, y solo la salvación nos devolverá este pequeño pedazo de paraíso que hoy hemos podido presenciar. Nos queda dar gracias a Dios por ello. Bendito sea Dios y su Santo Nombre.
Miguel Vinuesa
Juventutem de Madrid
2 comentarios:
Un saludo de Francia donde vemos también los resultados del Motu Proprio! Gracias al Instituto Cristo Rey para toda su obra a través del mundo!
Un saludo de Francia donde vemos tambien los resultados del Motu Proprio... Muchas gracias al Instituto Cristo Rey por su obra a través del mundo.
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