miércoles 28 de mayo de 2008
Teología del cuerpo. Charlas con el Cardenal Arinze (1; 2)
domingo 18 de mayo de 2008
Entrevista a Vittorio Messori en La Razón
José R. Navarro Pareja
Madrid- Vittorio Messori ha viajado esta semana a España para presentar su libro «Hipótesis sobre María» (Ed. Libros Libres). Enamorado de ese carácter extremo ibérico que se refleja hasta en la santidad -con esos «grandes santos pero que dan un poco de miedo», afirma- , el periodista italiano es un observador privilegiado de los dos últimos pontificados. No en vano fue el primero en escribir un libro- entrevista con Juan Pablo II, y antes había hecho algo similar con el entonces cardenal Ratzinger. Con palabras afables y contundentes, Messori analiza para LA RAZÓN algunas claves de la Iglesia actual.
- ¿Entiende el pontificado de Benedicto XVI como una continuidad del de Juan Pablo II o como complementario?
-Hay una continuidad en la medida de que la verdadera mente teológica de Juan Pablo II era Ratzinger. Pero ciertamente hay una diferencia de estilo y de temperamento. No debemos olvidar que el joven Karol Wojtyla dudó entre entrar en el seminario o hacerse actor. Era un hombre, dicho en el mejor sentido, de espectáculo, que amaba las masas. Era un suceso mediático. Ratzinger, en cambio, tiene un temperamento de profesor, muy reservado. Es bien distinto a lo que de él se decía que era el «policía de la Iglesia» o el «Gran Inquisidor». Yo pienso que siendo prefecto de Doctrina de la Fe tendría que haber intervenido más, pero no lo hacía, un poco por timidez y porque es extremadamente respetuoso con los otros. Una vez, me dijo: «Para mí, como profesor de teología, en el fondo es una tragedia controlar y amonestar a mis colegas».
-Y ¿cuáles son las características de su Pontificado?
-Ratzinger, más que Wojtyla, está tratando de cerrar, con mucha prudencia, la fase del postconcilio salvaje. Como en el caso del indulto a la misa de San Pío V. Yo creo que su próxima apuesta será una llamada a que los altares sean girados de nuevo. Detrás de esta inversión de los altares hay una teología. Porque el sacerdote que mira al pueblo parece muy bonito, muy políticamente correcto, pero en realidad transforma la misa en un reunión de amigos, donde el cura es uno más en la presidencia. Mientras que el sacerdote que mira a Oriente, que mira a Cristo, es el pastor que guía a la grey hacia la salvación. Ratzinger esta tratando de hacer estas cosas hacia las que Juan Pablo II era menos sensible. A pesar de la edad está trabajado con mucha prudencia y dedicando mucho tiempo. Naturalmente todos queremos que Dios le conceda tiempo. En la política vaticana se está moviendo con una estrategia precisa, muy decidida, pero al mismo tiempo muy respetuosa, muy lenta.
-¿Es el Papa que necesita el mundo actual, o que necesitan los católicos para empujarles a comprometerse en esta realidad?
-(Sonríe) La elección no la hacemos nosotros, la hace el Espíritu...
-Pero nosotros sí podemos hacer una interpretación de lo que nos quiere decir el EspírituSanto.
-Desde una perspectiva de fe, en el cónclave, quien tira de los hilos y decide es el Paráclito, el Espíritu Santo. Desde esta perspectiva cada Papa es el necesario para el momento. Pero es cierto que como hombres podemos valorarlo. Cuando fue elegido yo estaba convencido de que el suceso mediático, en comparación con Wojtyla, se iba a venir a abajo. Lo pensaba porque le conozco. Es un hombre bueno, muy culto, es verdaderamente un hombre de Dios, pero sabía que no era un hombre espectacular. Pero ha sucedido lo contrario. El índice de popularidad de Ratzinger me ha sorprendido. Si desde el punto de vista humano nos preguntamos si es el Papa justo, yo diría que sí, por ese instinto que tiene la gente, que en la teología se llama «sensus fidei». La gente ha comprendido que más allá de la leyenda negra que se le había atribuido, que detrás de este profesor amable, de este hombre tímido que mide las palabras, hay un hombre bueno, sincero, un hombre que dice las cosas de las que está convencido. La gente entiende que es un hombre que no te engaña, que cree en todo lo que dice. Es un hombre que no es cristiano porque sea ignorante; es un profesor.
-Sin embargo, desde la izquierda se le sigue criticando con los mismos tópicos...
-Todos los ideólogos, de derechas o de izquierdas, tienen un esquema y quedan muy desilusionados cuando no se respeta. El esquema de la izquierda era el del «Gran inquisidor» o el antisemita. Ratzinger les ha desilusionado porque no entra en él. No es el dogmático, es una persona de diálogo verdadero que, con mucha delicadeza pero con mucha fuerza, expone su pensamiento pero no lo quiere imponer a nadie. Pero esas críticas son más propias de España, en Italia es distinto. Allí, ni en los partidos de extrema izquierda existe un anticlericalismo a lo Zapatero. El anticlericalismo «comecuras» a la española en Italia es muy raro.
-Pero, ¿no es Zapatero un modelo para la izquierda italiana?
- Algunos lo admiran secretamente pero no osan hacerlo público. Este anticlericalismo quita votos. Yo en el zapaterismo veo mucho provincianismo. Aparece un complejo de inferioridad hispánico. España, junto a Rusia, son los extremos de Europa, han sido la periferia geográfica e históricamente. Por ello España siempre ha tratado de ser más Europea que los europeos. Así, lo políticamente correcto, que es la ideología de Occidente, aquí se radicaliza porque se quiere ser más europeo que en Europa. Zapatero, pobrecito, ha oído ciertas cosas de la cultura europea, y en ese complejo de inferioridad, quiere ser superior a los maestros. Se inspira en el laicismo francés del XIX y lo radicaliza. Y hoy es un anacronismo. Los inventores del laicismo francés se avergonzarían de lo que está haciendo Zapatero.
Vittorio Messori (Sassuolo, 1941) nació en una familia «muy anticlerical». Su formación en Turín siguió esta línea. Cuando preparaba su tesis doctoral junto al filósofo agnóstico Norberto Bobbio, en la lectura del Evangelio encontró esa verdad «que buscaba, como todos los jóvenes». Su conversión le costó ser «desheredado» por sus profesores. Cuando su madre descubrió que iba a misa llamó al médico para decirle: «Doctor, mi hijo tiene una fuerte crisis nerviosa, va a misa a escondidas». Confiesa que todos los libros que ha escrito son para «tratar de confirmar que creer es razonable. Yo venía de una formación muy racionalista y necesitaba confirmar que esa verdad que había intuido en el Evangelio no era una ilusión». De ahí el éxito de sus libros, «porque son honestos, están hechos sobre todo para mí».
miércoles 14 de mayo de 2008
Condena del asesinato del Guardia Civil Juan Manuel Piñuel Villalón

ETA ha vuelto a matar en España. Esta vez sus víctimas han sido cinco Guardias Civiles, uno de los cuales ha muerto, resultando heridos los otros cuatro. Los hechos se han producido de madrugada, en el cuartel de la Benemérita en el pueblo alavés de Legutiano.
En Juventutem de Madrid no podemos sino solidarizarnos con su familia, su esposa, su hijo, que han perdido a su cabeza de familia de la manera más trágica, a manos de unos asesinos cuya única contribución a la sociedad es el miedo, el terror, y que sólo puede provocarnos repugnancia y rechazo.
Se ruega una oración por su alma.
Miguel Vinuesa
Juventutem de Madrid
juventutemdemadrid@gmail.com
Monseñor Demetrio Fernández: "El "Jesús" de Pagola no es el Jesús de la Fe de la Iglesia"
El titular de la diócesis de Tarazona ha resaltado que es un libro con una "tentación arriana", que "presenta a un Jesús que no es el de la Iglesia". Monseñor Uriarte también estima que es un libro que "siembra confusión en los fieles", ya que "muchos de sus lectores no tendrán elementos de juicio, y confían que sus pastores les alerten de los peligros que pueden acechar su fe en Jesucristo, el Jesús que anuncia la Iglesia y que es el único salvador de todos los hombres".
José Antonio Pagola, ex vicario de San Sebastián, se ha apresurado a denunciar el "el rápido y severo juicio que se ha hecho de la eclesialidad del autor y sus doctrinas", al tiempo que se lamentaba del "sufrimiento por el acoso" de aquellos que "pretenden acallarlo". El libro iba a ser editado en catalán por la editorial Claret, que tenía una tirada de 2.000 ejemplares listos, que ahora no verá la luz. Las publicaciones afines al autor, como los "Misioneros Claretianos de Euskal Herría" y el diario vascongado El Correo se apremian en salir en su defensa. el periódico acusa, erroneamente a "Rouco" de censurar la obra, cuando ha quedado probado que la editorial obedece la orden del obispo de San Sebastián.
Miguel Vinuesa
Juventutem de Madrid
Juventutemdemadrid@gmail.com
martes 6 de mayo de 2008
Juramento de 33 nuevos Guardias Suizos
Mañana, 6 de mayo, a las 17,00 en el Patio de San Dámaso del Palacio Apostólico Vaticano, treinta y tres nuevos reclutas prestarán juramento como miembros de la Guardia Suiza Pontificia en presencia de miembros de la curia romana, representantes diplomáticos y autoridades civiles y religiosas de Suiza. Los soldados prestarán juramento en cuatro idiomas: 20 en alemán, 11 en francés, 1 en italiano y 1 en romance.
La Guardia Suiza Pontificia fue fundada por Julio II en 1506 como un Cuerpo estable, que dependía directamente de la Santa Sede y cuya misión principal era defender la persona del romano pontífice y el palacio apostólico.
La jornada comenzará a las 7,30 con una Misa celebrada por el cardenal secretario de Estado, Tarcisio Bertone, en la Cátedra de la basílica vaticana, a la que asistirán los guardias suizos y sus familiares y amigos. A las 9,00, el arzobispo Fernando Filoni, sustituto para Asuntos Generales de la secretaría de Estado, condecorará militarmente a algunos miembros del Cuerpo y el comandante de la guardia depositará una corona de laurel en el monumento del Patio de Honor, que conmemora a los guardias suizos muertos en combate.
El 6 de mayo es la fecha elegida para la ceremonia de juramento de los nuevos reclutas porque ese día en 1527, 147 miembros de la Guardia Suiza perdieron su vida durante el "Sacco de Roma", cayendo en batalla mientras protegían al Papa Clemente VII del asalto de las tropas del emperador Carlos V.
Para formar parte del cuerpo de la Guardia Suiza -que está formado por 110 soldados- es necesario ser varón, suizo, católico, de edad inferior a los 30 años, soltero, de altura superior a 1,74 y tener título de escuela superior o diploma de formación profesional. Los candidatos deben haber estudiado en la escuela militar suiza. Todos los guardias tienen que vivir en el Vaticano y la duración mínima del servicio es de 25 meses.
Gracias, Nicolás, por enviarnos la nota.
Miguel Vinuesa
Juventutem de Madrid
Juventutemdemadrid@gmail.com