Publicamos una traducción nuestra del artículo de Andrea Tornielli en Il Giornale.
El Papa levanta la excomunión a los obispos nombrados por Lefebvre
Roma - Benedicto XVI ha decidido revocar la excomunión a los cuatro obispos consagrados por Lefebvre en 1988. El decreto, que el Pontífice ya ha firmado, será publicado esta semana. El superior de la Fraternidad San Pio X, Bernard Fellay, y los otros tres obispos, Alfonso de Galarreta, Tissier de Mallerais y Richard Williamson no estarán, pues, excolmugados.
La decisión de Papa Ratzinger ha sido madurada en los últimos meses, después de una carta en la que Monseñor Fellay había pedido la revocación del procedimiento llevado a cabo por Juan Pablo II, después de que el Arzobispos Marcel Lefebvre, que rechazaba in extremis un acuerdo ya firmado con el entonces cardenal Joseph Ratzinger, consagró como obispos a cuatro jóvenes sacerdotes de la Fraternidad. Un acto cismático, puesto que aquellas consagraciones no estaban legitimadas por por el pontifice, justificándose Lefebvre por razones de supervivencia de su comunidad tradicionalista. Una comunidad que no había aceptado la reforma litúrgica posconciliar, ni algunos decretos del Vaticano II, firmados además por el mismo Lefebvre, como el caso del documento sobre la libertad religiosa. Excomulgados, hace 21 años, fueron los mismos Lefebvre, el obispo brasileño Antonio de Castro Mayer, que participó en la consagración que tuvo lugar en Suiza (los dos, difuntos desde hace algunos años), y los cuatro nuevos obispos. El camino del acercamiento se inició con Juan Pablo II después de que los Lefebvristas peregrinaran a Roma por el jubileo del año 2000, y continuó con altibajos. Y se ha acelerado tras la elección de Ratzinger. La Fraternidad ha pedido al Pontífice de liberar la Misa Antigua para toda la Iglesia. Eso Benedicto XVI lo ha hecho con el Motu Propio Summorum Pontificum, pensando no solamente en los Lefebvristas, sino también en los tradicionalistas que quedaron en la plena comunión con Roma, pero habitualmente penalizados o mirados con sospecha por permanecer vinculados a la liturgia preconciliar. Finalmente ha ocurrido la recovación de la excomunión que, hay que precisar, atañe solamente a los obispos y no a los casi quinientos sacerdotes de la Fraternidad (que no estaban excomulgados, ndr) y mucho menos a los fieles que atendían a sus celebraciones (que tampoco, ndr). Solicitándola, Fellay ha querido manifestar su seguimiento al Santo Padre y a la voluntad de la plena comunión. Los Lefebvristas han llevado a cabo además una peregrinación a Lourdes, donde lanzaron la iniciativa de hacer recitar a los fieles un millón y setecientos mil rosarios para pedir a la Virgen que la excomunión fuese retirada.
El decreto que será publicado en las próximas horas, no significa per sè la solución del problema Lefebrviano, pero representa un paso importante. El primer paso será un acuerdo que de a la Fraternidad de San Pio X un status jurídico dentro de la Igleisa Católica. La decisión de revocar la excomunión es un gesto de gran magnanimidad de Benedicto XVI, que busca sanar fracturas y divisiones en el cuepo eclesial y reacoger en la plena comunión, además de los obispos, a los sacerdotes y fieles. En el pasado junio, el cardenal Darío Castrillón-Hoyos, presidente de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, había puesto a Monseñor Fellay condiciones para proseguir el diálogo con la Fraternidad, pidiendo a los Lefebvristas "el compromiso a una respuesta proporcionada por la generosidad del Papa" y a "evitar cualquier intervención pública que no respoete a la persona del Santo Padre y que pueda ser negativo para la caridad eclesial", a "evitar la pretensión de un magisterio superior" al del Papa y a "no proponer a la Fraternidad en contraposición a la Iglesia", y finalmente a "demostrar la voluntad de actuar honestamente en la plena caridad eclesial y en el respeto del Vicario de Cristo".
---