domingo 27 de septiembre de 2009

Domingo Decimo-septimo después de Pentecostés

Seq. S. Evangélii sec. Mathaeum (22, 34-46)

In illo témpore: Accesérunt ad Jesum pharisaei: et interrogavit eum unus ex eis legis doctor temptans eum: Magister quod est mandatum magnum in lege? Ait illi Iesus diliges Dominum Deum tuum ex toto corde tuo, et in tota anima tua, et in tota mente tua. Hoc est maximum et primum mandatum. Secundum autem simile est huic diliges proximum tuum sicut te ipsum. In his duobus mandatis universa lex pendet, et prophetae. Congregatis autem Pharisaeis interrogavit eos Iesus dicens: Quid vobis videtur de Christo? cuius filius est? Dicunt ei: David. Ait illis: Quomodo ergo David in spiritu vocat eum Dominum, dicens: Dixit Dominus Domino meo sede a dextris meis, donec ponam inimicos tuos scabillum pedum tuorum? Si ergo David vocat eum Dominum quomodo filius eius est? Et nemo poterat respondere ei verbum neque ausus fuit quisquam ex illa die eum amplius interrogare.



En aquel tiempo: Llegáronse a Jesús los fariseos, y le preguntó uno de ellos que era doctor de la ley, para tentar le: "Maestro, ¿cuál es el Mandamiento más grande de la ley?" Jesús le dijo: "Amarás al Señor tu Dios, de todo tu corazón y de toda tu alma, y de todo tu entendimiento. Este es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es seme jante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos pende toda la ley y los profetas." Y reunidos los fariseos, preguntóles Jesús: "¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quién es hijo?" Dícenle: "De David." Replicóles: "Pues, ¿cómo David, en espíritu, le llama Señor, diciendo: 'Dijo el Señor a mi Señor, siéntate a mi derecha, hasta que ponga tus enemigos por peana de tus pies?' Pues, si David le llama 'Señor,' cómo puede ser hijo suyo?" Y ninguno e pudo responder palabra: ni nadie desde aquel día se atrevió a hacerle más preguntas.

domingo 20 de septiembre de 2009

Domingo décimo sexto después de Pentecostés

Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam ( 14, 1-11)

In illo témpore:cum intraret Jésus in domum cuiusdam principis Pharisaeorum sabbato manducare panem, et ipsi observabant eum. Et ecce homo quidam hydropicus erat ante illum. Et respondens Iesus dixit ad legis peritos et Pharisaeos dicens si licet sabbato curare? At illi tacuerunt ipse vero adprehensum sanavit eum ac dimisit. Et respondens ad illos dixit: Cuius vestrum asinus aut bos in puteum cadet, et non continuo extrahet illum die sabbati? Et non poterant ad haec respondere illi. Dicebat autem et ad invitatos parabolam, intendens quomodo primos accubitus eligerent, dicens ad illos; Cum invitatus fueris ad nuptias, non discumbas in primo loco, ne forte honoratior te sit invitatus ab illo, et veniens is, qui te et illum vocavit, dicat tibi: Da huic locum: et tunc incipias cum rubore novissimum locum tenere. Sed cum vocatus fueris, vade, recumbe in novissimo loco: ut, cum venerit qui te invitavit, dicat tibi: Amice ascende superius. Tunc erit tibi gloria coram simul discumbentibus: quia omnis, qui se exaltat, humiliabitur et qui se humiliat, exaltabitur

Continuación del Santo Evangelio según S. Lucas

En aquel tiempo: al entrar Jesús un sábado a comer en casa de uno de los principales fariseos, le estaban acechando. Y he aquí que un hombre hidrópico se puso delante de él. Y Jesús, dirigiendo su palabra a los doctores de la ley y a los fariseos, les dijo: "¿Es lícito curar en sábado?" Mas, ellos callaron. Entonces, tomando Jesús a aquel hombre de la mano, le sanó, y le despidió. Dirigiéndose después a ellos, les dijo: "¿Quién de vosotros hay, que viendo su asno o su buey caído en un pozo, no le saque luego aún en día de Sábado?" Y a esto no le podían replicar. Observando también como los convidados escogían los primeros asientos en la mesa, les propuso una parábola, diciéndoles: "Cuando fueres convidado a bodas, no te sientes en el primer lugar, no sea que haya allí otro convidado de más distinción que tú, Y venga aquél que os convidó a entrambos, y dirigiéndose a ti te diga: 'Deja a éste el sitio'; Y entonces tengas que ocupar el último lugar con vergüenza tuya. Pues cuando fueres llamado, ve y siéntate en el último puesto, para que cuando venga el que te convidó, te diga: 'Amigo, sube más arriba.' Entonces serás honrado delante de los demás comensales. Porque todo el que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado."

miércoles 16 de septiembre de 2009

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Infocatolica.com

¡Benditos sacerdotes! (Test de «estima sacerdotal»)

Algunos han podido pensar equivocadamente que un Año Jubilar Sacerdotal es una cuestión interna del ámbito clerical. ¡Ni mucho menos! ¡Cuántas veces son los propios fieles los que nos recuerdan a nosotros, los sacerdotes, el don tan grande que hemos recibido!

El inicio del curso pastoral, es una buena ocasión para recordar que estamos ya avanzados en la celebración del Año Jubilar Sacerdotal, convocado por Benedicto XVI en el 150 aniversario de la muerte del Santo Cura de Ars, patrono de los sacerdotes.

Algunos han podido pensar equivocadamente que un Año Jubilar Sacerdotal es una cuestión interna del ámbito clerical. ¡Ni mucho menos! ¡Cuántas veces son los propios fieles los que nos recuerdan a nosotros, los sacerdotes, el don tan grande que hemos recibido! En realidad, cuando alguien se acerca a un sacerdote con verdadero deseo de encontrar a Dios, está contribuyendo, sin darse cuenta, a la fidelidad de ese sacerdote y a la promoción de las vocaciones sacerdotales.

¿Valoramos el sacerdocio y queremos a nuestros sacerdotes?... Recuerdo que hace unos años estuvo de moda un tipo de “test”, en el que se preguntaba sobre nuestras actitudes ante un determinado tema, ofreciendo finalmente una evaluación, según las respuestas emitidas. Con un poco de humor, vamos también nosotros a diseñar un “test de estima sacerdotal”, que nos sirva de autoevaluación:

1.- ¿Has rezado últimamente por tu párroco, por tu obispo o por el Papa?

1. Ni siquiera sé cómo se llaman.
2. En la Misa ya se suele pedir por ellos, y yo me sumo a esa petición.
3. Lo hago todos los días en mi oración personal.

2.- ¿Has abierto tu conciencia a un sacerdote, confiando en que pueda ayudarte en tus problemas?

1. Cada uno tiene que solucionar sus problemas.
2. “Cuatro ojos ven más que dos”... Siempre es conveniente escuchar y acoger los consejos de quien pueda ayudarnos.
3. La mayor ayuda que he recibido de un sacerdote ha sido cuando sus consejos venían unidos al perdón de Dios en el sacramento de la Confesión.

3.- Cuando entre tus amistades escuchas comentarios anticlericales...

1. He seguido la corriente, para no quedar mal.
2. Me he hecho el sordo, como si estuviese a otra cosa.
3. He dicho lo que pensaba, dando testimonio de mi fe.

4.- En un sacerdote veo…

1. Una “reliquia” del pasado.
2. Un “profesional” de la religión.
3. Un ministro de Dios; “otro Cristo” entre nosotros.

5.- ¿Cuántas veces has invitado al párroco a tu casa?

1. Al cura se le llama sólo cuando ha muerto alguien.
2. Cuando está la abuela con nosotros, suele traer la Comunión.
3. Varias veces… Me encantó cuando nos relató en una sobremesa la historia de su vocación.

6.- Cuando oyes a un sacerdote predicar…

1. Le atiendo dependiendo de sus cualidades oratorias.
2. Le escucho si el tema del que habla me resulta interesante.
3. Veo en él un instrumento por el que Dios me habla.

7.- Cuando se hace una colecta en favor de los seminarios…

1. “Los curas” están siempre pidiendo.
2. ¡Se pide para tantas cosas! ¡Una más!
3. Colaboro gustosamente, porque pienso que ninguna vocación debería frustrarse por falta de medios económicos.

8.- Cuando veo un sacerdote anciano en la Iglesia o por la calle…

1. Me viene a la cabeza que la Iglesia está de capa caída.
2. Lo importante es que diga la Misa rapidito.
3. Doy gracias a Dios por su fidelidad y por todo el bien que haya podido hacer.

9.- Cuando veo un sacerdote joven en el altar…

1. Desconfío de su inexperiencia. ¿Qué me va a decir a mí?
2. Le observo a ver cómo lo hace, y le “califico”.
3. Doy gloria a Dios por su vocación y le encomiendo intensamente.

10.- ¿Cómo reaccionarías si tu hijo te dijese que quiere ser sacerdote?

1. Le preguntaría a ver si se ha vuelto loco, y le recordaría que tenemos que conservar el apellido.
2. Le pediría que se lo pensase bien y que primero haga una carrera universitaria.
3. Me llevaría una de las alegrías más grandes de mi vida, y le apoyaría plenamente.

11.- ¿Le has planteado a algún niño, adolescente, o joven, la posibilidad de ser sacerdote el día de mañana?

1. Yo no me meto en líos. Allá cada uno con su vida.
2. Soy de la opinión de que hay que valorar todas las vocaciones, aunque sean diferentes a la nuestra.
3. Sí que me he fijado en alguien concreto, y rezo por él… Un día de estos se lo “dejaré caer”.

12.- ¿Qué piensas de la expresión del Santo Cura de Ars: “El sacerdote es el amor del Corazón de Jesús”?

1. Me parece un espiritualismo desencarnado.
2. Pienso que eso sólo se podría decir de algún cura santo.
3. Creo que es exactamente así, aunque “lleven este tesoro en vasijas de barro” (2 Co 4, 7).

Evaluemos qué tal te ha ido:

Si la letra “a” aparece en la mayoría de tus respuestas…, me sorprende que este test haya llegado a tus manos; pero le doy gracias a Dios de que así haya sido, para poder decirte como sacerdote que soy, que Dios te quiere con locura y que espera de ti una respuesta de amor.

Si a la mayoría de las preguntas has respondido con la “b”, me gustaría decirte que no estás disfrutando de los tesoros que Dios te ofrece por medio del sacerdocio.

Pero, si la letra “c” es la tuya… entonces te digo que no dejes de rogar a Dios por la santificación de los sacerdotes y por el aumento de vocaciones sacerdotales, porque estoy segurísimo, de que, a ti, Dios te va a escuchar.

+ José Ignacio Munilla, obispo de Palencia

domingo 13 de septiembre de 2009

Domingo décimo quinto después de Pentecostés

Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam ( 7, 11-16)

In illo témpore: Ibat Jesus in civitatem quae vocatur Naim: et ibant cum illo discipuli eius et turba copiosa. Cum autem adpropinquaret portae civitatis et ecce defunctus efferebatur filius unicus matri suae et haec vidua erat et turba civitatis multa cum illa. Quam cum vidisset Dominus misericordia motus super ea dixit illi noli flere. Et accessit et tetigit loculum hii autem qui portabant steterunt et ait adulescens tibi dico surge. Et resedit qui erat mortuus et coepit loqui et dedit illum matri suae. Accepit autem omnes timor et magnificabant Deum dicentes quia propheta magnus surrexit in nobis et quia Deus visitavit plebem suam.

Continuación del Santo Evangelio según San Lucas

En aquel tiempo: Iba Jesús a una ciudad llamada Naín he iban con Él sus discípulos y una gran muchedumbre. Y cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que sacaban a un difunto, hijo único de su madre, la cual era viuda, e iba con ella gran acompañamiento de gente de ciudad. Luego que la vio el Señor, movido a compasión por ella, le dijo: "N o llores. Y acercóse, y tocó el féretro. Y los que lo llevaban se detuvieron. Dijo entonces: "Mancebo, a ti te digo, levántate." Y se sentó el que había estado muerto, y comenzó a hablar. Y le entregó a su madre. Con esto, sobrecogióles a todos gran miedo, y glorificaban a Dios, diciendo: "Un gran profeta ha surgido entre nosotros C y "Dios ha visitado a su pueblo".

martes 8 de septiembre de 2009

+Natividad de María Santísima+



La Natividad de Nuestra Señora es una de las fiestas marianas más antiguas. Tuvo su origen en oriente en el siglo V, con la dedicación de una basílica en Jerusalén, en el lugar donde se supone nació la Virgen, hoy basílica de Santa Ana. La liturgia de este día está signada por la alegría. La Natividad de María fue el principio de nuestra salvación, como dice la oración colecta de la Misa.
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El nacimiento de todo niño es motivo de alegría. Más aún debe serlo el de esta Niña, que ha sido predestinada a ser la madre del Salvador, y por ello, preservada de todo pecado en previsión del Sacrificio redentor de su Hijo. Nuestro Señor dice en el Evangelio: "Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él." (Lc. 18, 17). Estas palabras se cumplen al a la perfección en María. Ella conserva esa pureza y humildad, que poseía en su niñez. Más aún, siendo ella concebida sin la mancha del pecado original, es más pura que cualquier infante recién bautizado. María es la criatura más perfecta que ha salido de las manos de Dios. No podía ser de otro modo, pues de ella debía tomar la naturaleza humana el mismo Hijo de Dios. Por ello fue colmada de todas las gracias, desde el instante mismo de su Concepción. Tanto es así que el arcángel exclamará al saludarla: "Ave María, gratia plena". Llena de la gracia de Dios.
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Santo Tomás de Aquino afirma que la Santísima Virgen estuvo llena de gracia de tres modos. Primero, estuvo llena de gracia en su alma porque desde el principio su alma hermosísima fue toda de Dios. Lo segundo, porque estuvo llena de gracia en su cuerpo, ya que mereció dar su purísima carne al Verbo eterno. Lo tercero porque estuvo llena de gracia para provecho de todos, pues así todos los hombres podrían participar de su gracia.
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Los cristianos, invocamos a María en las letanías, con el título de "Foederis Arca". Ella es la nueva Arca de la Alianza, ya no revestida con riquezas materiales, sino con los siete dones del Espíritu Santo. El Arca de la Alianza guardaba en su interior las reliquias más insignes del judaísmo. María ha llevado en su seno al mismo Dios, y le ha dado su propia carne. El arca de la antigua ley era tan sagrada que quien se acercaba a ella y la tocaba sufría la muerte. María, el arca de la nueva ley, irradia una santidad tan grande, que contagia con su virtud a quienes se acercan a ella por la oración, y los conduce a la vida celestial. No hay alma que recurriendo a Santa María no quede transformada y santificada. Por ello Santo Tomás de Villanueva se refería a ella como: "Llena de gracia de cuya plenitud participan todos."
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En el nacimiento de la Virgen , el mismo demonio se ve humillado y abatido, por una frágil Niña recién nacida, a quien no ha podido ni podrá jamás mancillar con el pecado. Es por esto que Tomás de Kempis asemeja a María a una fortaleza. Dice así: "El mismo Jesús entró en esta fortaleza, asumiendo en ella los sagrados miembros de su cuerpo, con el fin de vencer al príncipe de las tinieblas. Tú también, entonces, entra para refugiarte a la sombra de esta fortaleza, rogando día y noche ser salvado por los méritos de la Santísima Virgen, de todos los males que te amenazan, manteniéndote seguro bajo el amplio manto de Nuestra Señora, ya que, cuando María ruega, desaparece toda horda maligna."
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Alegrémonos pues en este día. Demos gracias a Dios Padre por haber creado a la Virgen y haberla adornado de todas las virtudes. Demos gracias a Dios Hijo, que en su gran generosidad, no se ha reservado para sí mismo este tesoro, sino que nos ha dado como Madre a su propia Madre. Demos gracias al Espíritu Santo, que ha querido que junto a El ocupemos un lugar en el Corazón Purísimo de María. Demos gracias por su gran amor, a la Santa Trinidad de quien María es templo Santísimo.
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Ave María purísima!
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Nichán Eduardo Guiridlian Guarino
Juventutem Argentina

domingo 6 de septiembre de 2009

Décimo cuarto domingo después de Pentecostés

Sequéntia sancti Evangélii secúndum Mathaeum ( 6, 24-33)

In illo témpore: Dixit Jesus discípulis suis:nemo potest duobus dominis servire aut enim unum odio habebit et alterum diliget aut unum sustinebit et alterum contemnet non potestis Deo servire et mamonae. Ideo dico vobis ne solliciti sitis animae vestrae quid manducetis neque corpori vestro quid induamini nonne anima plus est quam esca et corpus plus est quam vestimentum. Respicite volatilia caeli quoniam non serunt neque metunt neque congregant in horrea et Pater vester caelestis pascit illa nonne vos magis pluris estis illis. Quis autem vestrum cogitans potest adicere ad staturam suam cubitum unum. Et de vestimento quid solliciti estis considerate lilia agri quomodo crescunt non laborant nec nent. Dico autem vobis quoniam nec Salomon in omni gloria sua coopertus est sicut unum ex istis. Si autem faenum agri quod hodie est et cras in clibanum mittitur Deus sic vestit quanto magis vos minimae fidei. Nolite ergo solliciti esse dicentes quid manducabimus aut quid bibemus aut quo operiemur Haec enim omnia gentes inquirunt scit enim Pater vester quia his omnibus indigetis. Quaerite autem primum regnum et iustitiam eius et omnia haec adicientur vobis.


Continuación del Santo Evangelio según San Mateo

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Nadie puede servir a dos señores: porque, o aborrecerá al uno, y amará al otro o al uno sufrirá, y al otro despreciará. No podéis servir a Dios, y a las riquezas. Por tanto, os digo: no os inquietéis por hallar que comer para sustentar vuestra vida, o por los vestidos para vuestro cuerpo. ¿No es más el alma que la comida, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo como no siembran, ni siegan, ni tienen graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. Pues, ¿no valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros, a fuerza de discurrir, puede añadir un codo a su estatura? ¿Y por qué andáis solícitos por el vestido? Considerad como crecen los lirios del campo: ellos no trabajan, ni hilan. Y sin embargo, yo os digo, que ni Salomón, en el apogeo de gloria, llegó a vestirse como uno de estos lirios. Pues, si el heno del campo, que hoy es, y mañana es echado al horno, así viste, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? No os preocupéis, pues, diciendo: "¿Qué comeremos, o qué beberemos, o con qué nos cubriremos?" porque los gentiles se afanan por estas cosas. Ya sabe vuestro Padre que habéis menester de todas ellas. Buscad, pues, primeramente el reino de Dios y su justicia y todas las demás cosas se os darán por añadidura.